Impulsando la descarbonización en el Biobío
Laura Azócar
Directora Centro Energía
UCSC
La Región del Biobío se posiciona como un actor fundamental en la transición energética y productiva de Chile. En este escenario, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), a través de su Centro de Energía, lidera iniciativas que buscan vincular directamente la investigación avanzada con los desafíos reales del sector industrial. Laura Azócar, directora de la entidad, detalla cómo están preparando a la industria local para adoptar tecnologías sostenibles, como el hidrógeno verde (H2V), de manera competitiva y segura.
El trabajo de la casa de estudios, a través de su Centro de Energía, se fundamenta en un fuerte compromiso con su entorno. En palabras de Laura Azócar, el objetivo es ser un Centro de Investigación e Innovación referente a nivel nacional e internacional en el área de energía y tecnologías afines.
Este propósito, señala, busca "aportar al desarrollo sostenible de la región y el país en temas asociados a formación de capital humano, desarrollo de tecnologías, políticas públicas, modelos de negocio y trabajo con las comunidades".
Para asegurar que los proyectos de innovación y la formación académica estén alineados con metas como la descarbonización, el Centro mantiene un vínculo permanente con los sectores público y privado. Esta relación se articula mediante la participación activa en instancias clave, como la Gobernanza del Programa Estratégico Regional de Hidrógeno Verde y CIDERE Biobío, un involucramiento "que permite ir continuamente alineando el quehacer del Centro a objetivos actuales del Estado y empresas".
En cuanto al liderazgo del Biobío como ecosistema habilitante, la autoridad indica que, si bien el norte y el sur de Chile poseen el mayor potencial de generación de energías renovables (solar y eólica, respectivamente) requeridas para producir H2V, su integración efectiva en la cadena productiva del país exige ecosistemas robustos que, según Azócar, convergen en la región del Biobío, dado a que la zona cuenta con un destacado hub industrial y una alta capacidad de formación de capital humano a través de sus universidades.
En este contexto, el Centro de Energía destaca por su infraestructura de punta, que incluye laboratorios de bioenergía, electromovilidad y manufactura, herramientas que permitirán generar las capacidades necesarias para incorporar estas nuevas tecnologías, permitiendo el desarrollo de acciones estratégicas, coordinadas y colaborativas en todos los ámbitos de energías limpias entre investigadores de la Universidad y el medio externo, para responder a desafíos que presentan las Regiones del Biobío y Ñuble en temas de combustibles, electricidad, calor y tecnologías afines.
Esto permite posicionar a la Universidad como un referente en el área de energía a nivel regional y nacional en asistencias técnicas, proyectos I+D+i, PI, TT y FCH, siendo la única institución de educación superior en contar con un Centro de Energía en el Biobío, Ñuble y la macrozona centro sur.
La planta piloto de Hidrógeno Verde: Un laboratorio a escala industrial
Un hito tecnológico en la región es la planta piloto de H2V. Inaugurada el año 2024 y financiada por el Gobierno Regional del Biobío en el marco del proyecto “Construcción planta de hidrógeno verde para aplicaciones industriales en la región del Biobío”, es una instalación escalable con características industriales, que no solo permite la producción eficiente de hidrógeno, sino que también servirá como plataforma para la investigación aplicada.
La directora explica que su objetivo principal es "validar, a escala piloto, la operación integrada de toda la cadena de valor del H2V en condiciones reales, abordando tres aplicaciones estratégicas para la región del Biobío: biocombustibles y combustibles sintéticos, sistemas de respaldo energético y electromovilidad".
Agrega que, más allá de demostrar su viabilidad técnica, las instalaciones operan como un laboratorio donde se integran tecnologías y se prueban prototipos. Esto es crucial, ya que "permite reducir incertidumbres técnicas y operacionales antes de una implementación a gran escala".
A partir de este espacio de experimentación, se espera entregar a la matriz productiva del país "criterios de diseño y operación para sistemas H2V adaptados a la realidad industrial chilena", junto con "modelos de integración eficientes para descarbonizar procesos existentes".
Oportunidades de innovación para la industria de la celulosa
Dentro del polo industrial de la Región del Biobío, el sector de celulosa y papel presenta oportunidades únicas de transformación estructural. Dado que esta industria es electro-intensiva y puede destinar hasta un 20% de sus costos totales de producción al ítem energético, el hidrógeno verde (H2V) surge no solo como una alternativa, sino como una atractiva fuente energética sostenible para optimizar procesos térmicos y logísticos de alto consumo.
Sin embargo, el potencial de esta molécula va mucho más allá del autoconsumo energético tradicional. La directora subraya con énfasis que "la producción de H2V abre oportunidades de nuevos negocios a la industria de la celulosa y papel", permitiendo una diversificación de la matriz productiva regional. Como ejemplos concretos de esta sinergia tecnológica, se destaca la producción de nuevos catalizadores avanzados en base a lignina, un subproducto orgánico abundante de la industria, y el aprovechamiento integral de la biomasa forestal para la generación de hidrógeno mediante procesos de gasificación termoquímica.
El éxito en la adopción de estas tecnologías de vanguardia, de manera segura y competitiva, dependerá fuertemente de la sinergia entre el mundo académico y el empresarial. Azócar concluye que "una de las claves para la preparación de la industria, en conjunto con el aporte de las capacidades de las Universidades, está en el desarrollo conjunto de pilotos industriales" que permitan escalar las soluciones de laboratorio a entornos reales.
Estos proyectos, desarrollados en conjunto con la industria local y el Gobierno Regional, abarcan áreas estratégicas y permiten la validación tecnológica en condiciones locales, pero, por sobre todo, son el pilar para algo indispensable en el despliegue de esta nueva industria nacional: lograr la formación de capital humano altamente especializado con experiencia práctica.