Reportaje

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Bioeconomía en marcha: El nuevo estándar de la industria de celulosa y papel

El sector forestal e industrial a nivel global enfrenta un cambio de paradigma impulsado por la descarbonización, la eficiencia hídrica y la necesidad de sustituir materiales de origen fósil. 

La industria en Latinoamérica ha demostrado una resiliencia notable frente a la volatilidad de precios. Según informes de Fitch Ratings, el precio de la celulosa de fibra corta (BEKP) promedió los US$ 533 por tonelada en 2025, iniciando una recuperación hacia los US$ 600 a inicios de 2026. En este escenario de ajustes, la inversión no se detiene.

En Chile y la región, esta transformación no es solo una declaración de principios, sino una hoja de ruta concreta respaldada por inversiones multimillonarias y una reingeniería de los procesos productivos. En esta edición especial de Revista Celulosa y Papel, analizamos cómo tres actores clave, tales como Arauco, FPC Tissue y Coipsa, están rediseñando sus operaciones para liderar la bioeconomía del siglo XXI.

Arauco: La expansión estratégica hacia el mercado global

Tras la consolidación del proyecto MAPA (Modernización y Ampliación de la Planta Arauco) en la Región del Biobío, la compañía ha fijado su mirada en la internacionalización de su capacidad productiva y en la sofisticación de su matriz de productos. Marcelo Subiabre, Gerente de Ingeniería y Construcción del Negocio Celulosa y Energía de ARAUCO, profundiza en esta visión.

El crecimiento de la compañía hoy tiene un nombre propio: Sucuriú. Ubicado en el estado de Mato Grosso do Sul, Brasil, este proyecto representa una de las inversiones más ambiciosas en la historia de la industria forestal mundial, con un CAPEX de US$ 4.600 millones.

"A marzo de 2026, las obras de construcción y montaje presentan un avance superior al 50%", señala Subiabre. La magnitud de Sucuriú es inédita: se convertirá en la planta de celulosa más grande del mundo construida en una sola etapa, con una capacidad instalada de 3,5 millones de toneladas anuales. Esta apuesta busca no solo volumen, sino eficiencia de escala en un mercado donde la cercanía a la materia prima y la tecnología de punta definen la rentabilidad.

Consolidación y Confiabilidad en Chile

Mientras el foco de expansión está en Brasil, la operación en Chile se centra en la "excelencia operativa". Subiabre explica que el crecimiento no siempre es hacia afuera, sino hacia adentro: "El foco está puesto en seguir fortaleciendo la confiabilidad y estabilidad operacional de nuestras plantas". Esto implica una renovación profunda de equipos que han llegado al final de su vida útil y la integración de sistemas de control optimizados. Estas mejoras impactan directamente en indicadores de disponibilidad y mantenibilidad, elevando los estándares de eficiencia energética y desempeño ambiental en un ciclo global cada vez más exigente.

Diversificación de la Fibra: Más allá de la celulosa tradicional

ARAUCO ha comprendido que la fibra de madera es un material versátil que admite múltiples aplicaciones de alto valor. En este sentido, la compañía ha impulsado líneas de especialización que ya son una realidad operativa:

  • Planta Constitución: Especializada en celulosa no blanqueada (UKP), esencial para el mercado de empaques sostenibles, cartones y fibrocemento.

  • Planta Valdivia: Un hito en la región por su producción de pulpa soluble o textil, materia prima para fibras como la viscosa y el rayón, que compiten con el algodón y las fibras sintéticas en la industria de la moda global.

"El desafío no es reemplazar la celulosa tradicional, sino aprovechar su base productiva para generar nuevas soluciones basadas en fibra", concluye Subiabre.

FPC Tissue: Innovación y "Potencia Pyme" desde Coronel

La historia de FPC Tissue es la de una empresa que ha desafiado las convenciones del mercado de consumo masivo. Bajo la dirección de Gerente de FPC Tissue Cristian Rubio, la compañía ha logrado posicionar a la marca Swan como un referente nacional, basándose en un pilar fundamental: la tecnología de clase mundial.

Rubio define a FPC como una "pyme de Coronel" que compite con gigantes globales. Este éxito se debe a una inversión agresiva en equipos de conversión. "Contamos con líneas de conversión que consideramos los 'Ferraris' de la industria (marca Futura), capaces de operar a velocidades de hasta 600 metros por minuto de forma consistente", afirma.

Recientemente, tras su participación en la feria Tissue World en Miami, la compañía cerró la adquisición de sistemas de paletizado automático. La visión de Rubio es clara: la robótica no reemplaza el talento, sino que lo libera. El objetivo es retirar al personal de tareas rutinarias y de bajo valor añadido para reubicarlos en funciones de control y gestión de mayor impacto.

El desafío de la matriz energética

Para una planta de tissue, la energía es el segundo costo más relevante. En un escenario de alta competencia con países que acceden a gas barato, como México o Perú, FPC ha dado un paso estratégico: la importación de gas natural desde Vaca Muerta, Argentina. Esta decisión mejora drásticamente su estructura de costos, permitiéndoles competir con fuerza en la exportación de bobinas a Latinoamérica y Estados Unidos. Además, la integración de una caldera de biomasa asegura un mix energético más equilibrado y sostenible.

A diferencia de otras plantas de papel, FPC trabaja exclusivamente con celulosa virgen. Esto les otorga una ventaja ambiental competitiva, ya que no generan los lodos ni desechos típicos del procesamiento de papel reciclado. Sus esfuerzos de sostenibilidad actuales se centran en la eficiencia hídrica y en la reducción del micronaje de los empaques de polietileno, reduciendo la huella de plástico por cada producto entregado al consumidor final.

Coipsa: La ingeniería al servicio de la circularidad

Desde la Gerencia de Ingeniería de CPP Coipsa, Juan Jara lidera una visión donde la eficiencia técnica y la sostenibilidad ambiental son dos caras de la misma moneda. Su enfoque se centra en la transformación integral del proceso productivo, aumentando la capacidad de producción mediante la incorporación de una nueva máquina papelera (MP4), maximizando el rendimiento de cada gramo de fibra recuperada y optimizando el consumo hídrico del proceso.  

Para el gerente de Ingeniería, la inversión tecnológica debe atacar los núcleos estratégicos del negocio:

  1. Preparación de Pasta: Implementación de sistemas avanzados de limpieza, clasificación y refinación para extraer mayor valor de las materias primas recuperadas, reduciendo pérdidas y mejorando la calidad final.

  2. Eficiencia en el Secado: Dado que la productividad de una máquina de papel está limitada por su capacidad de secado, Coipsa está modernizando sistemas de prensas, vapor y ventilación. "Esto incrementa directamente la producción posible con la misma superficie instalada", explica Juan Jara.


  1. Digitalización y Control:  La incorporación de sistemas de monitoreo de condición en tiempo real, análisis de vibración, temperatura y presión en equipos críticos como refinadores, bombas y rodillos de prensa, permite anticipar fallas antes de que ocurran. Esto transforma la estrategia de mantenimiento: Se pasa de una lógica reactiva o programada mensualmente, a una intervención predictiva basada en el estado real de cada equipo. El resultado directo es la reducción del tiempo de parada no planificado, el aumento del OEE de la máquina papelera y la extensión de la vida útil de los activos, factores determinantes en la rentabilidad de una planta que opera de forma continua las 24 horas." 

La inversión de Coipsa impacta directamente en la Región de O'Higgins y en el ecosistema nacional del reciclado de la fibra,fortaleciendo un mercado que hoy genera empleo, formalización y valor en toda la cadena: Desde la gestión de residuos industriales hasta la bobina de papel terminada. "Esto genera  estabilidad en el mercado del reciclaje y asegura un destino de alto valor para los residuos que Chile produce", señala Juan Jara.

Este modelo de integración donde Recupac gestiona la recolección, CPP transforma la fibra y Corrupac convierte el papel en embalaje,  no es solo una ventaja competitiva: es una apuesta estructural por la resiliencia del negocio frente a la volatilidad de los mercados internacionales de materias primas. 

Sistemas de monitoreo predictivo, nuevas tecnologías para la fabricación de papel y una nueva línea de producción de alta eficiencia posiciona a empresas como Coipsa no como seguidoras de tendencias globales, sino como referentes de un modelo que el mundo busca replicar: convertir los residuos en recursos, con competitividad industrial y responsabilidad ambiental integradas en su ADN.

Bioeconomía en consolidación 

Las opiniones de estos grandes actores de la industria forestal y celulósica revelan una industria en fase de madurez tecnológica. Chile continúa siendo un polo de exportación clave: solo en octubre de 2025, las exportaciones forestales del Biobío representaron el 67,7% del total regional, con la celulosa como mercadería principal (43,8%). Ya sea a través de megaproyectos internacionales como Sucuriú, la conquista del retail con robótica en FPC, o nuevas tecnologías para la fabricación del papel en Coipsa, la industria del reciclado en Chile consolida su rol como motor de la economía circular