Reportaje

Ciencia, tecnología e innovación como

claves para el desarrollo industrial




Ciencia, Tecnología e Innovación o CTI, sin lugar a dudas estos tres factores, son agentes transformadores  claves  para que Chile y la industria chilena alcancen un desarrollo sostenible que le permita competir a nivel mundial y alcanzar a los grandes líderes mundiales. 

Según Naciones Unidas La ciencia, la tecnología y la innovación han cobrando creciente relevancia en los últimos años y se han transformado en un determinante fundamental de las posibilidades para crecer y competir en el mercado mundial. De acuerdo al organismo internacional, si bien los países de América Latina y el Caribe han avanzado en materia de inversión en I+D, sus niveles continúan muy por debajo de los de los países de la frontera tecnológica.

La innovación es un elemento central en la estrategia de desarrollo de todas las naciones. Esta es definida como un proceso dinámico de interacción que une agentes que trabajan guiados por incentivos de mercado (como las empresas) y otras instituciones (como los centros públicos de investigación y las instituciones académicas) que actúan de acuerdo a estrategias y reglas que responden a otros mecanismos y esquemas de incentivos.

Un aspecto central relacionado con la innovación es la cooperación entre diversos agentes, públicos y privados, por lo que la dimensión sistémica de la innovación es central en las modernas teorías del aprendizaje tecnológico. Los vínculos sistemáticos y la interacción entre actores, así como la infraestructura económica e institucional que cada país es capaz de desarrollar, conocido como Sistema Nacional de Innovación (SNI), determinan su habilidad para capturar el impulso que el conocimiento da a la producción y la hace entrar en un círculo virtuoso de crecimiento e inclusión.



La importancia de la ciencia


Según la Unesco Invertir en ciencia, tecnología e innovación es fundamental para el desarrollo económico y el progreso social. En la actualidad, la investigación y los avances en el campo de las tecnologías verdes contribuyen al progreso económico y social al tiempo que respetan el medio ambiente y construyen sociedades más ecológicas e inclusivas. 

La ciencia tiene un rol fundamental en el desarrollo de los países, dice la SEREMI de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macro zona Centro Sur, Dra. Sofía Valenzuela Aguila. “Muchas de las naciones que admiramos han invertido recursos en I+D, permitiéndoles contar no solo con productos de alto valor agregado, sino también con una buena calidad de vida de sus habitantes”. La ciencia está en todo lo que nos rodea, gracias a ella, hoy tenemos alimentos, agua potable, podemos conocer el universo, contar con diversas tecnologías (computadores, celulares, scanners, entre tantas otras). Incluso es gracias a la ciencia que podemos tener medicamentos que mejoran nuestra calidad de vida  y que - como hemos visto en los últimos dos años- nos ha permitido enfrentar en tiempo récord una pandemia, a través del desarrollo de vacunas. Esto conlleva también la generación de un ecosistema, en el que hay empresas de base científica tecnológica, las que además de generar productos, servicios o bienes de mayor valor, dan oportunidad de empleo, con mejores salarios, explica la autoridad.

Muchas veces se piensa que hablar de ciencia y del mundo empresarial es hablar de polos opuestos que no tienen conexión. Pero hay muchas empresas que hacen I+D en el extranjero, las de software, farmacéuticas, agrícolas, ganaderas, entre otras. También empresas pequeñas tienen su división de I+D ya que saben que es la mejor manera de ir mejorando sus procesos, diversificar su matriz, ser más sustentable, en especial en los tiempos de hoy, donde la única alternativa para desacelerar el cambio climático, es a través de tecnologías limpias. A su vez, en un sistema donde hay I+D, se genera un ambiente más creativo, donde cada una de las personas que forman parte de la empresa puede aportar con ideas, e incluso realizar pilotos, para probar su tesis. “No hay que temerle a la ciencia, solo nos traerá beneficios a toda la sociedad”.

Este no es un tema ajeno, “incluso en nuestra región del Biobío tenemos las capacidades, hay profesionales altamente capacitados en todas las áreas del conocimiento, tenemos universidades y centros de investigación, equipamiento e infraestructura. Está la base, ¿qué nos falta? Debemos empezar a colaborar más entre los distintos actores”, dice la SEREMI. En los últimos años, hemos visto que hay más iniciativas colaborativas, entre las diferentes universidades de la región, cada una aportando y complementando el conocimiento. No obstante, aún falta avanzar en la generación de empresas de base científica tecnológica, empresas que se gesten en el Biobío, ojalá en comunas distintas a Concepción, y que se queden en la región, asegura. 

Por ello, “queremos que la sociedad valore la ciencia, que los NNA y profesionales jóvenes vean que, por ejemplo, a través de la I+D, es posible generar EBCTs, con innovación social y pública. Como ejemplo, hoy en Biobío tenemos una enorme oportunidad de generar nuevos productos a partir de residuos (plásticos, cartones, vidrios), estoy segura que hay muchos/as jóvenes que tienen miles de ideas de cómo transformar y agregar valor. Pueden crear sus empresas en alguna de las 33 comunas de nuestra región, mejorando la calidad de vida de todos y todas”. Asegura la autoridad.


El papel clave de la Innovación 


Un aspecto central relacionado con la innovación es la cooperación entre diversos agentes, públicos y privados, por lo que la dimensión sistémica de la innovación es central en las modernas teorías del aprendizaje tecnológico. Los vínculos sistemáticos y la interacción entre actores, así como la infraestructura económica e institucional que cada país es capaz de desarrollar, conocido como Sistema Nacional de Innovación (SNI), determinan su habilidad para capturar el impulso que el conocimiento da a la producción y la hace entrar en un círculo virtuoso de crecimiento e inclusión.

La innovación es un factor diferenciador que permite el desarrollo de productos y servicios que han mejorado la productividad y el bienestar, agregando valor al territorio e industrias de un país, dice la Directora de Innovación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Emma Chávez, es un proceso dinámico que habilita el desarrollo, cambios y diversificación de la matriz productiva. Es por tanto elemento clave de las estrategias regionales, y de la modernización, adopción de tecnologías y otros en las actividades productivas. También, habilita nuevas formas de gestión, de administración y de ejecución, que mejoran condiciones sociales y de vida en general.  

La Región del Biobío posee todas las condiciones para transformarse en un polo de innovación de relevancia a nivel nacional, asegura la académica.  Es una ciudad universitaria que nutre de nuevo conocimiento, posee capital humano avanzado de gran expertise, servicios de incubación, infraestructura y otros. Es determinante ahora visibilizar los casos de éxito, afianzar confianzas entre la ciencia y la empresa, para que el financiamiento no dependa solamente de entidades públicas, sino que también esté fuertemente sostenido de capital privado. Con ello además debemos cambiar nuestro accionar como entidades de educación superior al desarrollo de una I+D+i pertinente y oportuna a las necesidades del territorio y de la empresa regional.  Compartir capacidades y de manera colaborativa articularlas para y por la región.

Si queremos cambiar nuestro futuro no podemos seguir haciendo lo mismo, las condiciones y recursos son limitados, asegura la directora, “la innovación es un proceso que aporta soluciones de gran valor y más eficientes que las actuales”. Los problemas sociales, culturales y ambientales que hoy vivimos requieren de soluciones sostenibles. Los emprendedores locales son un gran activo, gracias a ellos(as) pudimos dar respuesta rápida a muchas necesidades en la crisis sanitaria. Gracias a la academia y la articulación ciencia empresa pudimos conectar desafíos y soluciones. No podemos dejar de lado la innovación, ni el apoyo a emprendimientos innovadores y/o de innovación social.


 Industria cada vez más tecnológicas


Benjamin Germany, Gerente del Centro para Industria 4.0 de la Universidad Católica, piensa que la industria 4.0 o cuarta revolución industrial (4RI) surge como respuesta de política industrial frente a la irrupción de tecnologías de información y comunicación. En particular, algunas de las tecnologías “driver” que componen esta 4RI son de especial interés para el desarrollo, tanto de pequeñas y medianas empresas, como de aquellas de gran tamaño. Tecnologías como los sistemas ciber-físicos, sensorización, el computo en la nube, aspectos de ciberseguridad, manufactura aditiva u otros, son habitantes para lograr un aumento importante de la productividad y captura de oportunidades en un mercado altamente competitivo donde las fronteras son cada vez más difusas.

Sin duda las crisis del último tiempo han sido el gran catalizador para lograr la incorporación de tecnologías en muchas industrias. Ya sea por la necesidad de contar con capacidad de atención remoto o de sistemas que permitan realizar gestión y toma de decisiones con información actualizada y a la mano, sin necesidad de estar presente en las operaciones.

 

Contar con una industria altamente tecnológica empuja las capacidades de respuesta ante estas situaciones. Y es indispensable que la industria y centros de conocimiento (academia y otros) estén fuertemente vinculados para lograr estos procesos de acceso a capital humano especializado y también apalancar ese acceso, muchas veces evitando la necesidad de contratar profesionales de múltiples disciplinas y poder acceder a ellos en estos sistemas de trabajo con centros tecnológicos como el C4i.

 

Las tecnologías asociadas a la cuarta revolución industrial están altamente ligadas a lograr mayor sustentabilidad, un negocio sustentable es hoy en día un requerimiento base, y fracciona a la organización en su conjunto a ser más eficiente. Quizás los más evidentes pueden ser el ahorro y eficiencia energética, donde sistemas conectados permiten un mayor control del consumo y el consecuente ahorro de recursos que eso significa.

 

También procesos productivos que tradicionalmente operan con niveles de merma o residuos importantes se han visto beneficiados de sistemas ciber-físicos que dejan de manifiesto los niveles de operación de los procesos y que obligan a la búsqueda de soluciones que permitan optimizar, disminuyendo estos residuos o contaminantes.