Entrevista Destacada

El biopackaging como motor de competitividad


Felipe Morales 

Gerente de Innovación 

Biopackaging Corrugados

En un escenario global donde la sostenibilidad ha dejado de ser una opción ética para convertirse en un imperativo de mercado y una condición de supervivencia corporativa, la industria del papel y el cartón en Chile atraviesa una transformación estructural sin precedentes. La presión de los mercados internacionales, cada vez más restrictivos con el uso de polímeros derivados del petróleo y microplásticos, ha forzado a las empresas locales a acelerar sus ciclos de innovación. Chile, como potencia exportadora de materias primas y productos manufacturados, se encuentra en la primera línea de esta batalla por la adaptación ambiental.

Felipe Morales, Gerente de Innovación de CMPC Biopackaging – Corrugados, sostiene que la hoja de ruta de la industria para la próxima década debe ser ambiciosa, multidimensional y, sobre todo, resiliente. Según explica el ejecutivo, la estrategia no puede ser lineal, sino que debe atacar diferentes frentes de manera simultánea para generar un ecosistema robusto. “Identificamos tres pilares fundamentales: el fortalecimiento del suministro de fibras recicladas bajo un modelo de economía circular, la educación estratégica del consumidor final para transformar hábitos de consumo, y el desarrollo tecnológico avanzado”, afirma Morales. En este contexto, el papel corrugado ha dejado de ser un simple material de embalaje para transformarse en un sustituto crítico, biodegradable y funcional que busca responder a entornos globales de alta exigencia logística y regulatoria.

Más allá de la caja: Ciencia de materiales y competitividad

Para Morales, el enfoque de CMPC busca que estas soluciones no solo sean técnicamente factibles en el laboratorio, sino también económicamente viables y competitivas en el extranjero. La meta es clara y urgente: posicionar al biopackaging chileno como una solución de vanguardia que permita a los exportadores nacionales cumplir con las normativas de sostenibilidad de la Unión Europea y Asia. En estas regiones, las directivas sobre envases y residuos de envases (PPWR por sus siglas en inglés) están configurando barreras de entrada reales; aquellos productos que no garanticen una reciclabilidad efectiva o que contengan trazas de plásticos no recuperables enfrentarán aranceles verdes o, en el peor de los casos, la exclusión del mercado.

Uno de los hitos más relevantes en esta evolución tecnológica es la superación de las barreras de protección tradicionales. Históricamente, el packaging de papel enfrentó dificultades críticas para igualar la resistencia a la humedad, el intercambio gaseoso y las grasas que ofrecen los plásticos. Sin embargo, mediante la aplicación de recubrimientos biobasados y nanotecnología forestal, CMPC ha dado pasos agigantados en el desarrollo de barreras de alto rendimiento. Estas innovaciones permiten mantener la integridad del producto y su inocuidad alimentaria sin comprometer la capacidad de biodegradación o compostabilidad del envase.

Morales detalla que hoy ofrecen soluciones sostenibles para las industrias hortofrutícola y acuícola, sectores que representan el corazón de la matriz exportadora chilena. En el caso del salmón o las frutas de exportación, el embalaje debe resistir condiciones extremas de humedad y frío durante semanas. Al desplazar el uso de ceras parafínicas y otros materiales basados en hidrocarburos, la industria no solo reduce drásticamente su huella de carbono, sino que facilita la gestión de residuos en el destino final. 

Ley REP y el desafío de la pureza en el origen

En el ámbito doméstico, la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) ha redefinido las reglas del juego de manera irreversible. El "diseño para el reciclaje" ya no se percibe como un valor agregado o una medalla de marketing, sino como una necesidad operativa básica para evitar sobrecostos por concepto de gestión de residuos. Al respecto, Morales destaca la estrecha colaboración que mantienen con diversos actores de la sociedad: cadenas de retail, municipios y gremios industriales.

A través de su unidad de negocio SOREPA, CMPC articula una red de recuperación que alcanza las 250.000 toneladas anuales de fibra, lo que representa un esfuerzo logístico monumental para cerrar efectivamente el ciclo del papel y el cartón en el país. El gerente enfatiza que este modelo otorga a los clientes una ventaja competitiva basada en la trazabilidad y la confiabilidad. Al controlar toda la cadena de suministro —desde el manejo forestal sostenible y el reciclaje de base hasta el producto terminado—, la compañía garantiza que el material que llega al consumidor tiene un origen ético y un destino circular asegurado.

Sin embargo, el camino hacia una circularidad total en el Cono Sur no está exento de obstáculos. Morales es enfático al declarar que el gran desafío futuro radica en la pureza de la recolección. “Reducir la presencia de residuos ajenos al papel, como restos orgánicos o adhesivos no compatibles, en las fibras recuperadas es fundamental para minimizar el material descartado y maximizar la eficiencia en las plantas de celulosa reciclada”, explica. Sin una educación continua y profunda del ciudadano sobre la correcta segregación en el origen, el potencial del reciclaje se ve limitado por la degradación de la materia prima. La tecnología industrial puede avanzar, pero si el hábito ciudadano no acompaña, el ciclo pierde eficiencia.

Eficiencia logística y el "factor humano"

La competitividad también se juega en la logística y en la narrativa de marca. En un mundo hiperconectado, el consumidor actual posee un nivel de información y una conciencia crítica que transforma la sostenibilidad en una exigencia innegociable. Hoy, la falta de compromiso ambiental se traduce en una sanción directa de la demanda, especialmente en las generaciones más jóvenes que ven el envase como una declaración de principios del productor.

Por ello, la innovación en CMPC trasciende la diferenciación estética. Morales explica que el enfoque está puesto en una protección avanzada mediante soluciones optimizadas en peso y volumen. En un escenario de fletes internacionales con costos volátiles y una presión creciente por reducir la huella de carbono del transporte, cada milímetro y cada gramo cuentan. Al aumentar la densidad de carga por viaje y maximizar el cubicaje en el palletizado, las empresas no solo reducen sus emisiones de CO2 por unidad transportada, sino que optimizan sus márgenes operativos. Este compromiso con la excelencia ambiental es respaldado por el liderazgo de CMPC en el Dow Jones Sustainability Index, donde ha sido reconocida como la empresa forestal y papelera más sostenible del mundo por tres años consecutivos, un hito que posiciona al talento chileno en la cima de los estándares globales.

Un ecosistema de colaboración global

Para que la innovación chilena supere las barreras de entrada de los mercados más complejos, las soluciones deben converger en tres ejes fundamentales: factibilidad técnica, viabilidad económica y deseabilidad. Este último punto es crucial, pues implica comprender profundamente la psicología del consumidor en destinos como Europa o Norteamérica, donde el minimalismo y el "zero waste" son tendencias dominantes.

Con este objetivo, CMPC impulsa procesos de co-creación con clientes estratégicos y una robusta estrategia de innovación abierta. Esta red no se limita a las fronteras nacionales; incluye alianzas internacionales con instituciones de prestigio como la Tongji University y el Shanghai Innovation Center en China, además de colaboraciones con el MIT designX y el Cambridge Innovation Center en Estados Unidos. Esta polinización cruzada de ideas permite que las soluciones desarrolladas en Chile tengan una validación global desde su concepción.

Finalmente, Morales proyecta a Chile no solo como un productor de materia prima, sino como un futuro referente y exportador de tecnología en biopackaging para toda la región. El ejecutivo asegura que existe un ecosistema vibrante de startups y empresas locales desarrollando insumos químicos verdes, software de inteligencia artificial para la optimización logística y nuevos materiales que elevarán la competitividad de toda la industria.

En palabras del entrevistado: “Chile cuenta con el potencial para consolidarse como un referente regional en biopackaging, apoyado por un talento local de clase mundial para encontrar soluciones disruptivas a los desafíos complejos del mañana”.