Columna opinión

IMPULSANDO SISTEMAS ABIERTOS Y COLABORATIVOS

BIBIANA RUBINI Gerente de Investigación, Desarrollo y Bioeconomía, CMPC

 

En 1997, Fritjot Capra publicó "The Web of Life" (La red de la vida) en la que habla de la existencia de la red de la vida, la interconexión e interdependencia entre todos los seres vivos, estructuras y elementos presentes en el Planeta Tierra y el universo. Nos muestra cómo se forma una red, una cadena viva de acontecimientos que se relacionan y modifican entre sí. Es un sistema del que forman parte todos los seres y elementos que existen en ella. Y cuando cada uno de nosotros se ve a sí mismo como perteneciente al medio ambiente, comprende su responsabilidad y su impacto en él.

Han pasado 25 años y la reflexión de Capra sigue vigente, pudiendo extenderse a la visión contemporánea de la Innovación: lo que antes era un asunto cerrado, a menudo confidencial y exclusivo del departamento de I+D, se está transformando en un sistema abierto y colaborativo entre departamentos y externos a la organización. Los esfuerzos de innovación impulsados por la colaboración permiten una visión amplia de la cadena de valor e incluyen diversas habilidades y conocimientos que enriquecen y generan más valor para las soluciones encontradas.

El proceso de innovación en el sector de celulosa y el papel debe ser integrado, entendiendo que cada proceso tiene un impacto en la madera, en la pasta, en el producto del cliente e incluso en el consumidor final. El bosque, que es la base de esta cadena, es tan importante para el cliente como la fibra de celulosa o el envase acabado. Por ejemplo, para garantizar la sostenibilidad del bosque, es fundamental cuidar la base genética, tener diversidad es esencial para diseñar programas eficaces de me[1]jora centrados en la productividad, para responder a la aparición de patógenos, a los cambios climáticos y para tener calidad de la madera pensando en los clientes, es decir, antes incluso de entrar en la fábrica, la red forestal se relaciona con el medio ambiente, el cambio climático, la sociedad, la biodiversidad forestal, la calidad del producto, entre otros elementos.

Para fomentar una colaboración más amplia, debemos romper (y por qué no, derribar) nuestros silos. Los equipos deben estar dispuestos a compartir su trabajo en curso y estar abiertos a las aportaciones de toda la organización para entender cómo contribuir y valorar la solución, tanto como para conocer su impacto en la red de valor. Cuando comprendemos que todas las partes del proceso pertenecen al mismo sistema, ejercemos responsabilidad y mitigamos nuestro impacto en el medio ambiente.