Columna Opinión

La IA y su integración a la industria actual

Oscar Cifuentes

Data Scientist

ARAUCO 

Hoy se habla mucho de Inteligencia Artificial y de cómo transformará nuestras operaciones industriales. Los avances recientes nos invitan a soñar con gemelos digitales, detección temprana de fallas, modelos predictivos y, en el futuro, incluso plantas autónomas. Creo en ese horizonte, pero también en que aún estamos lejos de llegar ahí. Estamos en una etapa temprana, donde herramientas de Inteligencia Artificial basadas en lenguaje natural abren nuevas posibilidades para programar, automatizar y apoyar procesos, pero todavía tenemos aspectos fundamentales que resolver antes de seguir avanzando.

Antes de aplicar IA avanzada, la pregunta clave es si nuestras plantas tienen resueltos los prerrequisitos básicos respecto a datos. Generamos información hace décadas, pero ¿está realmente estructurada, validada y estandarizada? En muchas operaciones aún coexisten historiales incompletos, tags mal descritos, mediciones obsoletas, reportes manuales y bases de datos aisladas que no forman parte de sistemas integrados. Y aunque quisiéramos correr modelos complejos, si la información no es confiable ni accesible de forma rápida y robusta, el valor potencial simplemente se pierde. Lo mismo ocurre con la reportabilidad del proceso. ¿Contamos con sistemas automáticos, trazables y reproducibles? ¿O seguimos dependiendo de un ingeniero que actualiza un Excel?

Muchas veces damos por sentada la madurez digital, pero aún no explotamos completamente lo que ya está disponible: análisis estadístico avanzado, integración de datos en tiempo real y desarrollos iterativos de soluciones que alivien tareas y decisiones rutinarias. Innovar requiere tiempo para probar, fallar y mejorar y, aunque a largo plazo es claro el beneficio al ahorrar el tiempo de un manual repetitivo, esto es difícil cuando el día a día de la industria consume toda la energía de las personas.

Por eso creo que estamos en un punto crítico. La industria debe avanzar aprovechando la Inteligencia Artificial, pero de forma disciplinada: consolidando la calidad de los datos, formalizando la gobernanza, integrando sistemas y combinando la experiencia de proceso con las nuevas herramientas disponibles. Resolver primero lo básico y avanzar en pequeños pasos permitirá construir una relación natural y sostenible entre la operación y la inteligencia artificial. No soñemos solo con integrar la inteligencia artificial en la industria: la invitación es a construirla paso a paso, equivocándonos y aprendiendo hasta llegar a algo que sea lo suficientemente bueno y que ayude a tomar mejores decisiones operativas.