Entrevista

CRISIS DEL AGUA: ORIGEN Y POSIBLES SOLUCIONES

A nivel mundial, Chile se encuentra dentro del ran­king de países que ya se encuentran sufriendo la escasez de este vital elemento. El cambio climático, el crecimiento de la población y una mayor demanda de agua, junto con el profundo desconocimiento so­bre los ciclos hidrológicos, son algunos de los facto­res que han motivado a este destacado profesor con años de experiencia en temas medioambientales, a realizar diversas publicaciones en medios y redes so­ciales, con el afán de concientizar para tomar hoy ac­ciones que vayan en pos de cuidar este vital elemento.


Sin duda es una voz de alarma.Lejos de lo que algu­nos pudieran pensar, la escasez de agua en nues­tro país es hoy una realidad en algunas localidades.El profesor Peña explica que es una situación que mu­chas comunidades rurales de la zona centro sur de Chile lo están viviendo incluso desde hace años. En febrero de 2018 la DGA informa de 61 comunas con problemas. “Para nosotros en el pasado no fue una limitante, porque la precipitación que caía en Chile era mucho más alta. Si uno compara los últimos treinta años, definitivamente hay una caída. Los campesinos decían abril aguas mil, pero ahora prácticamente no llueve en aquel mes, a veces lo hace a mitad de mayo en adelante, estamos en la costa y hacia el interior puede ser más seca la situación”.


Indica que esto es un proceso provocado en gran me­dida por el cambio climático, lo anterior combinado con la disminución del agua y el aumento de la pobla­ción, tanto a nivel local como mundial, han contribuído a crear este preocupante panorama. A nivel de consu­mo humano, Chile aún reporta un bajo consumo de agua, pero su demanda va sin duda en incremento.


Asimismo indica el aumento de la producción silvia­gropecuaria, la cual conforma un ítem importante dentro de nuestra economía nacional, “esto implica que con cada producto que nosotros enviamos hacia afuera, se requieren varios litros de agua. Si exporta­mos carne de vacuno, en cada kilo van 15 mil litros de agua sacadas de alguna parte de nuestro territorio”.


Añade que “es tan grave la situación de escasez de agua que ya no se soluciona con la construcción de pozos profundos porque definitivamente no hay agua o está a mayor profundidad, por lo que no resulta económico y ni es técnicamente realizable su aprove­chamiento. Aún cuando parezca extraño, la falta de agua se extiende en algunos casos hasta comunida­des de Osorno e incluso en Chiloé”. Peña explica que la vegetación aumenta la capacidad de infiltración del agua hacia las napas freáticas. En el caso de los bos­ques chilenos, estos datan hace más de 5.500 años, contribuyendo a formar suelo. En el caso de la Isla Grande de Chiloé, existen 50 centímetros de suelo formado, lugar donde se acumula el agua caída. Por este motivo, esta zona requiere que precipite todos los meses, lo cual no ha ocurrido con frecuencia entre los meses de diciembre y febrero.


“La situación extrema la constituyen las ciudades que presentan suelos impermeabilizados, producto de la constante urbanización”, plantea Peña. En este caso propone aplicar el uso del adocésped, alternativa que ya es utilizada en países como Inglaterra con excelen­tes resultados.


Otra solución que es posible generar a nivel de bos­ques es optar por las especies de menor consumo, apoyados por la selección genética, orientada a gene­rar especies más resistentes o de menor demanda de agua. Con respecto a lo anterior, comenta una intere­sante investigación llamado “Eucahidro”, realizada en conjunto con el Centro de Biotecnología de la UdeC y enfocada a crear una posible fusión entre el eucalyp­tus globulus y nitens, ambas especies muy utilizadas en plantaciones forestales.


Respecto al consumo humano, considera que la me-jor medida es lograr una reducción del consumo, en el sentido de lograr un uso mucho más eficiente del recurso. Asimismo, dado que un gran porcen­taje del agua se utiliza para el riego de jardines en viviendas y parques urbanos, el académico pro­pone crear un doble sistema de abastecimiento de agua, utilizando un sistema de aguas de me­nor calidad para este tipo de fines, inclusive en la descarga de sanitarios, reservando el agua pota­ble para el consumo y preparación de alimentos.

Son varios los orígenes y posibles soluciones plan­teadas, pero Eduardo Peña considera que todo esto debe pasar primero por un cambio de actitud del ser humano en general, “nada de ello funcionará a menos que se piense que se está en crisis y que el principal responsable es el ser humano por la alta de­manda de agua que genera y el uso ineficiente de un recurso que es vital para la vida del planeta y de los seres humanos”.