Editorial

Una Muestra de Responsabilidad Ambiental

 Miguel Osses Director ATCP Chile

Es efectivo que este sector industrial estuvo desprestigiado a nivel mundial por aspectos ambientales, derivados principalmente por los malos olores y por las descargas de sus efluentes líquidos a cuerpos de agua sin mucho tratamiento y específicamente por la emisión de dioxinas derivadas del blanqueo con cloro gaseoso; sin embargo, estos mismos problemas sirvieron de fuerza impulsora para efectuar las investigaciones en los principales centros a nivel mundial y desarrollar posteriormente las tecnologías adecuadas para resolverlos.

Entre los desarrollos tecnológicos que se han efectuado, han sido la segregación interna y recirculación de los efluentes juntos con los monitoreos con la instrumentación adecuadas. Además se incorporó la tecnología de recolectar los gases TRS responsables del mal olor, concentrarlos y quemarlos en los diferentes equipos dentro de una planta de celulosa.

Posteriormente se adecuaron los sistemas de tratamientos primarios y biológicos de sus efluentes, para poder descargarlos sin ocasionar problemas. Continuando posteriormente con la modificación de la cocción para poder disminuir el contenido de lignina residual en la pulpa y la incorporación de la deslignificación con oxígeno que permitió disminuir significativamente el consumo de reactivos en la etapa de blanqueo.

La Comunidad Económica Europea desarrolló un conjunto de directrices de tecnologías y ambientales que los proyectos debieran tener en consideración, para que su operación se desarrolle con un mínimo de impacto ambiental. Me refiero a la BAS (Best Available Technology), cuya última versión fue emitida recién el año 2015.

La situación de la industria de celulosa en Chile no ha estado ajena a la aplicación de estos adelantos tecnológicos y es así como las plantas existentes instaladas antes de los años 80 fueron incorporándolas y, por supuesto, las que se construyeron posteriormente.

También el Estado Chileno desarrolló legislación para exigir que las emisiones gaseosas mal olientes fueran disminuidas. Es así como se desarrolló la norma de emisión de TRS y posteriormente se modificó para exigir un nivel superior de los límites de emisión, dado la alta sensibilidad de nuestra mucosa nasal a estos compuestos y que generan malestar en la población aledaña a las instalaciones industriales.

Las plantas de celulosa actualmente existentes en Chile cumplen con los más altos estándares tecnológicos y ambientales que es posible con las tecnologías actualmente existentes.

Pero no todo es maravilla. En Chile aún hay un problema que resolver pendiente y que no ha encontrado eco en las autoridades y que se refiere a la reutilización de los residuos sólidos que el proceso de producción genera y que están clasificados como no peligrosos. Tema ya resuelto en los países desarrollados como Suecia, Finlandia, Canadá y Alemania.

Considero que este tema no debiera ser analizado a nivel regional,para evitar posiciones discrecionales que a veces ocurren, sino que sea visto a nivel nacional por el Ministerio de Medio Ambiente, dentro del marco de la política de residuos del país.