Bosque sustentable:Aunando esfuerzos

BOSQUE SUSTENTABLE: AUNANDO ESFUERZOS

Hoy en día el mundo forestal presenta un claro desafío: responder a las crecientes necesidades de operar y mantenerse en un entorno que convive con factores tanto humanos como medio ambientales.

Sin ir más allá, la captura de carbono se ha vuelto un tema fundamental a considerar, dado que aporta en gran medida a minimizar el peligro actual que el mundo enfrenta por el cambio climático. En este sentido, tanto instituciones públicas, académicas y privadas en nuestro país se han alineado para conseguir impulsar mayores acciones que vayan en torno, tanto a optimizar la captura de CO2 como la recuperación de suelos, reconociendo además el importante rol que cumplen las pequeñas y medianas empresas en este proceso.

Desarrollo forestal 2.0 Héctor Espinoza, quien es Presidente del Colegio Ingenieros Forestales (CIFAG), sede Biobío y Ñuble, nos entrega su visión a nivel de gremio. El ingeniero forestal considera que de por sí la actividad del rubro es sustentable, dado que el solo hecho de cortar y luego volver a plantar genera que sea una actividad sustentable y el recurso no desaparezca. “A nivel país, las plantaciones forestales han permitido recuperar suelos que han estado en una condición degradada producto de una agricultura a base de trigo en regiones centrales de Chile, sumado a la búsqueda de terrenos para habitabilidad”, señala.

Considera que Chile se encuentra en una situación favorable, haciendo que las emisiones de carbono estén a favor gracias a los bosques, tanto forestados como nativos. “Todas las instituciones creemos fuertemente en que Chile se debe abocar a un desarrollo forestal 2.0, en el sentido de que es necesario seguir forestando y reforestando”. En definitiva, destaca que los bosques aportan a los ecosistemas, permitiendo el manejo de las cuencas en forma adecuada, dado que las intervenciones forestales no se conciben sin la convivencia con el entorno, ”el bosque es un vecino más”, indica.

Factor Pymes Hoy día, en este impulso 2.0 expresado por el presidente del CIFAG, es importante forestar dado que se ha estudiado que existen 500 mil hectáreas de suelo degradado que no han recibido ningún tipo de intervención. Por otra parte, habla de reforestación en dos ejes: los incendios forestales, que en la época estival presenta su mayor auge, en donde aquellos propietarios que son afectados por ellos pueden optar por cortar lo quemado, habilitando nuevamente el terreno para poder forestar.

No obstante, los pequeños y medianos propietarios muchas veces no cuentan con esta opción, citando el caso de la región del Maule, en donde existen árboles que aún siguen en pie. “Es aquí donde viene este concepto del 2.0, que en el fondo el propietario tenga el apoyo necesario para que este pueda forestar o reforestar aquellos bosques que se perdieron por los incendios, entregando autonomía de acción, por ejemplo en la agroforestería, donde este pueda recibir asesoría técnica, permitiendo que crezca pasto en sectores para mantener ganado o bien especies melíferas para potenciar el negocio de la apicultura, generando doble ingreso’’, subraya.

Espinoza menciona además un segundo aspecto referido a sectores asociados a plagas que afectan a especies forestales como el Eucaliptus, que requieren de un mayor régimen de humedad gracias al denominado estrés hídrico, debido a que fueron plantados en suelos que no tienen un régimen pluviométrico alto, provocando que el eucaliptus tenga un rápido crecimiento en sus primeros 3 a 4 años, hasta que su crecimiento se estanca, quedando expuesto a contagio por bacterias y hongos. Hoy en día este conocimiento ya está y los errores que se le atribuyen al sector forestal no corresponderían en esta nueva visión 2.0. ”Los bosques tanto plantados como nativos, aportan a la sustentabilidad ambiental, al cambio climático, por este motivo en Chile se requiere forestar más. Estamos convencidos de que ese es el camino y que el país lo necesita”, precisa Espinoza.

Recuperación de suelos En lo referido a la sustentabilidad de los terrenos, el ingeniero forestal Rafael Rubilar, quien es actual profesor de suelos, nutrición y productividad forestal sustentable del Departamento de Silvicultura en la Facultad de Ciencias Forestales UdeC, comenta que lo más significativo se relaciona con aspectos en propiedades físicas y químicas.

En el aspecto físico, señala que junto a su equipo ha estado estudiando temas relativos al uso de maquinarias en diversos tipos de suelos, tanto las condiciones en que son trabajados como sus propiedades que permitan un cierto grado de resiliencia, regresando a su condición original, asociado al manejo de maquinarias, tanto para establecer plantaciones como al momento de preparar una cosecha.

“En la industria forestal existe un vacío importante en términos de poder hacer una detección temprana”, señala Rubilar. Sin embargo, comenta que en los últimos años las empresas han estado observando con mayor atención estos temas debido a los criterios de certificación forestal. ”Hay cambios que se manifiestan en la plantación siguiente, cuando, por ejemplo, se realiza una cosecha, como también otros que no.

También se pueden ver cambios de sensibilidad ambiental que no son inmediatamente visibles. Por ejemplo, podría existir una compactación importante al suelo, que sin bien puede que no limite establecer una nueva plantación, podría modificar el flujo del agua en una cuenca”, puntualiza el investigador.

Indica que usualmente se espera que el trabajo de preparación de suelos compensen estos efectos, pero que hoy en día son pocas las mediciones sistemáticas que monitorean cambios en las propiedades físicas de los suelos, primando criterios más bien empíricos y no basados en información técnica científica. Uno de más directos, subraya, es conocer cómo es la variación de la resistencia de los suelos respecto al efecto de una maquinaria, lo que está relacionado con los contenidos de humedad que presenta el suelo.

“Lo anterior podría permitir no solamente hacer una inversión de la industria más racional respecto a lo que se quiere obtener, con menor costo y mejores resultados, sino que optimizar los indicadores para cualquier proceso de certificación”, destaca Rubilar.

Gracias a su trabajo, el profesor es actual co-director de la Cooperativa de Productividad Forestal, siendo hoy en día el grupo de investigación colaborativo forestal entre academia, empresas y proveedores de servicios más grande del mundo. Entre sus integrantes reúne a profesionales de las universidades, industria forestal y proveedores de servicios de EE.UU y Latinoamérica, con el fin de desarrollar soluciones innovadoras en el área de productividad forestal sustentable por medio de investigación aplicada. Este programa internacional cuenta con 48 años de desarrollo y en él participan las universidades de North Carolina State University, Virginia Polytechnic & State University (Virginia Tech) y la Universidad de Santa Catarina (Brasil).